AGOSTO 2013

La novela

suele tener una extensión y complejidad mayores que el cuento. Se caracteriza por la libertad: este subgénero no tiene límites y puede contener desde diálogos con clara intención dramática o teatral hasta fragmentos líricos o descriptivos. Los subgéneros novelescos son numerosísimos: novela histórica, de aventuras, rosa, policíaca, de acción, negra, psicológica, de caballerías, de amor, de tesis, social... La única condición es que esté escrita en prosa y que en ella intervengan unos personajes sobre los que se nos diga algo. Actualmente, la novela es el principal de los subgéneros literarios. La mayoría de los lectores sólo leen novelas, lo cual se ve favorecido por un potente mercado editorial que en los últimos tiempos se ha volcado con esta modalidad literaria.
La acción
Por acción entendemos la historia que se va desarrollando ante nuestros ojos a medida que leemos la novela. En una narración se suelen suceder varias acciones a la vez, las primarias y las secundarias, que, entretejidas entre sí, forman el cuerpo de la novela o argumento. Es importante que las acciones sucesivas sean verosímiles o creíbles, es decir, deben desarrollarse dentro de la lógica interna de la novela. Asimismo, el autor debe cuidarse de no caer en contradicciones argumentales para que la acción avance sin problemas. El orden de la acción, desde un punto de vista clásico, suele responder a la siguiente estructura interna:
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Planteamiento: es la presentación de los personajes y el establecimiento de la acción que se va a desarrollar. Además, se expone el marco temporal y espacial en que se situará la historia.
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Nudo o desarrollo: la situación expuesta en el planteamiento comienza a evolucionar, es decir, se desarrolla el conflicto en el que se verán inmersos los personajes. En la novela suele haber un conflicto principal y otros secundarios que dependen, en mayor o menor medida, de aquél.
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Desenlace: es la resolución del conflicto y el final de los sucesos que se han planteado. Puede ser positivo y alegre, neutro, o negativo y desgraciado.
De todos modos, y sobre todo desde la renovación de la novela a partir de mediados del siglo XX, es habitual que esta estructura se vea truncada:
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In medias res o principio abrupto: consiste en iniciar la acción cuanto esta se encuentra en pleno desarrollo, sin haber presentado previamente a los personajes.
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Estructura inversa: el autor adelanta el desenlace de la novela en las primeras páginas de la misma, y posteriormente se dedica a contar cómo los acontecimientos evolucionan hasta llegar a ese final.
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Final abierto: la historia no termina de resolverse, ni positiva ni negativamente, de manera que el lector percibe la sensación de que la acción se extiende más allá de los límites de la novela.
El tiempo
El desarrollo argumental de una narración suele evolucionar a través del tiempo. Este tiempo de la novela no tiene por qué presentarse de manera lineal u ordenada, sino que puede ser alterado libremente por el autor con finalidad estilística, argumental o estructural. Esta técnica consistente en alterar el orden lógico de la narración se denomina temporalización anacrónica, y cuenta con dos recursos:
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Analepsis o retrospección (flash-back): es un salto hacia atrás en el tiempo de la historia.
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Prolepsis o anticipación (flash-forward): el autor adelanta acciones que aún no se han producido en el relato primario de la novela, es decir, se trata de un salto hacia delante.
En relación con el tiempo en la novela no podemos olvidar el concepto duración. Un acontecimiento puede durar lo mismo en una narración que en la vida real, pero también puede ser resumido de manera que, por ejemplo, varios años transcurran en pocas páginas, o dilatado en el tiempo, y así un hecho mínimo puede ser descrito y analizado con detenimiento abarcando un gran número de páginas.
El espacio
La situación física en que se encuentran los personajes es uno de los recursos principales que los autores utilizan para contextualizar las historias narrativas. Una novela se puede desarrollar en un lugar o en varios, en espacios interiores o exteriores, rurales o urbanos, con los siguientes fines:
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dar credibilidad a la historia,
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contextualizar a los personajes,
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producir efectos ambientales y simbólicos.
Los novelistas se suelen valer de la técnica de la descripción para presentar los espacios. Durante el movimiento literario realista del siglo XIX la descripción y el análisis de los espacios alcanzaron prácticamente la misma importancia que la historia narrada. En la literatura actual se muestra el espacio a través de los ojos de los personajes o del narrador.
Los personajes
Los personajes son las personas, reales o ficticias, que desarrollan la acción narrada por el novelista. Los personajes principales o centrales son denominados protagonistas, mientras que los demás son secundarios. Es fundamental que el narrador ofrezca al lector una caracterización de los personajes, que puede ser:
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Física: se describe el aspecto y el modo de vestir.
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Psicológica: cómo piensan, qué opinan ante la realidad circundante, cómo se comportan.
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Mixta: es una mezcla de las dos anteriores. Esta técnica se denomina retrato.
En una novela hay varios tipos de personajes:
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Agente de la acción: lleva el peso del desarrollo argumental y es el centro de atención de la historia narrada.
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Elemento decorativo: no aporta nada fundamental a la acción, sino que su función se limita a dar credibilidad a las acciones que le suceden al protagonista. Suelen formar parte de las escenas de grupo.
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Portavoz de la ideología del autor: a través de un personaje, que puede ser protagonista o secundario, el narrador se introduce intelectualmente en la acción y aporta su punto de vista personal al desarrollo argumental.
Los personajes de una novela se pueden presentar ante el lector de distintos modos:
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Por sí mismos. Este recurso suele aparecer en las novelas autobiográficas.
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A través de otro personaje.
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A través del narrador.
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De forma mixta, combinando las tres formas anteriores.
El narrador
Por narrador se entiende la voz que cuenta lo que sucede en la novela. El autor puede narrar los hechos directamente, o bien elegir a un personaje que, con más o menos protagonismo, vaya contando desde dentro la historia. Además, en una misma narración puede haber distintos tipos de narradores, es decir, voces diversas que aportan puntos de vista distintos. Veamos más detenidamente cada uno de los tipos de narrador que hemos mencionado:
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Narrador omnisciente: suele corresponderse con la voz del autor, que nos cuenta todo lo que los personajes hacen, dicen o piensan. El narrador omnisciente no justifica por qué conoce todos los datos que aporta, y el lector acepta esa voz que todo lo sabe como la voz del autor.
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Narrador personaje: en ocasiones, la historia es narrada por uno de sus personajes, aunque hemos de diferenciar entre el narrador-protagonista y el narrador-secundario. En el primer caso, la narración suele ser autobiográfica, ya que el narrador-protagonista se sitúa como centro de la acción y relata los hechos desde su propio punto de vista. En el segundo caso, el narrador-secundario es espectador de la acción, y la presenta según su mayor o menor proximidad a los protagonistas. Estos narradores-personajes no suelen ser omniscientes, sino que sólo cuentan aquello que conocen por experiencia propia o por conocimiento ajeno.
A partir de la renovación de la novela a mediados del siglo XX, cada vez son más frecuentes las novelas en las que intervienen distintas visiones de los personajes que están involucrados en la acción, en lo que puede denominarse narración colectiva. Un mismo hacho es narrado por varios personajes distintos, con lo que el lector obtiene una visión completa y diversa de la historia, enriquecida por puntos de vista diferentes.
En ocasiones, el autor de una novela no dirige su historia directamente al lector, sino a un personaje de ficción. Este personaje recibe el nombre de narratario.

PRONOMBRES:
Los pronombres
    Los pronombres son palabras de significación ocasional. Esto quiere decir que cambian su significado según la situación comunicativa o el contexto discursivo.
Lean el siguiente ejemplo:

Lucas y Javier están sentados en el living de su casa. Suena el teléfono.
Yo atiendo dice Lucas
Yo atiendo dice Javier.
¿A quién designa la palabra yo? En un caso, a Lucas; en el otro, a Javier. Tiene significados diferentes en las dos oraciones, porque adquiere significación en la situación comunicativa. En ambos casos, yo designa al emisor, por lo tanto su significado se modifica con cada cambio de emisor en una conversación. La palabra yo es un pronombre.
Desde el punto de vista semántico, los pronombres se clasifican en dos grandes grupos: los que se cargan de significado en la situación comunicativa y los que dependen del discurso.
Pronombres del 1º grupo
El primer grupo incluye tres clases: personales, demostrativos y posesivos.
Pronombres personales
Designan a las personas que participan en la comunicación: la primera persona (yo, nosotros) corresponde al emisor; la segunda (vos, ustedes, etcétera), al receptor y la tercera (él, ellas, etcétera), a la persona de la cual se habla, pero que no participa de la conversación.

Singular
Plural
1ª persona
yo, me, mí, conmigo
nosotros, nosotras, nos
2ª persona
tú, vos, usted, te, ti, le, contigo
vosotros, vosotras, ustedes, os, los, las, les
3ª persona
él, ella, lo, la, le, se
ellos, ellas, los, las, les, se

Los pronombres personales suelen usarse en una posición enclítica, es decir, adheridos al final de formas verbales. Se los denomina pronombres enclíticos. Por ejemplo:
Voy a peinarla bien.                  Estaba mirándose en el espejo.                    Traeme el diario.
Pronombres posesivos
Señalan una relación de pertenencia. Algunos tienen una forma plena y otra apocopada (abreviada), que se utiliza delante de los sustantivos. Por ejemplo: La decisión fue mía. / Fue mi decisión. “Mía” es la forma completa; “mi” es la forma apocopada.
Estos pronombres concuerdan en número con la palabra a la que modifican y en persona con el “poseedor”.

Singular
Plural
1ª persona
mío, mía, mi
nuestro, nuestra
míos, mías, mis
nuestros, nuestras
2ª persona
tuyo, tuya, tu
vuestro, vuestra
suyo, suya, su
tuyos, tuyas, tus
vuestros, vuestras
suyos, suyas sus
3ª persona
suyo, suya, su
suyos, suyas, sus
Pronombres demostrativos
Los pronombres demostrativos indican una relación de distancia entre el objeto o ser señalado y el hablante.
1a persona
este, esta, esto, estos, estas
aquí, acá
2a persona
ese, esa, eso, esos, esas
ahí
3a persona
aquel, aquella, aquello, aquellos, aquellas
allá
Pronombres del segundo grupo
Los pronombres del segundo grupo se clasifican del siguiente modo:

Relativos
Enfáticos
Indefinidos
que, quien/es, cual/es, cuanto/a/os/as, cuyo/a/os/as, donde, cuando, como
Son los pronombres interrogativos y exclamativos.
qué, quién/es, cuál/es, dónde, cuándo, cuánto, cómo
Señalan personas o cosas pero sin identificarlas, es decir, de manera general, vaga o imprecisa.
algún/a/o/os/as, ningún/a/o, todo/s, nada, nadie, algo, mucho/a/os/as, otro/a/os/as poco/a/os/as, cierto/a/os/as
Los pronombres relativos
Para reconocer el significado de un pronombre relativo dentro de una oración hay que reemplazarlo por el sustantivo al cual se refiere. Por ejemplo:
Martín arregló la computadora que funcionaba mal.
Como que es la computadora, se puede hacer el siguiente reemplazo:
La computadora funcionaba mal.
 “Computadora” es el referente; “que” es el pronombre relativo”.

Los pronombres y la cohesión del texto
Una de las propiedades del texto es la cohesión, lograda por medio de la relación de dependencia que se establece entre dos elementos que pertenecen a una misma o a distintas oraciones.
Los pronombres son muy importantes para la cohesión del texto: evitan que se repita algo o alguien que ya fue nombrado mediante un procedimiento llamado referencia, es decir, se llenan de significado porque se refieren a ese objeto o esa persona que fue nombrado anteriormente o será nombrado a continuación. Así se entretejen los significados del texto y se produce su cohesión.
Por ejemplo:
¿Te acordás de doña María? La vi esta mañana en la panadería.
El pronombre “la” se refiere a “doña María”, la reemplaza; “doña María” es el referente de “la”.
Los pronombres son palabras que nos permiten evitar la repetición de palabras dentro de un texto. La utilización de pronombres es un recurso para lograr la cohesión textual.

Actividades

1. Lean el siguiente texto. Hagan una lista con los pronombres enfáticos y otra, con los pronombres relativos.
¡Qué espanto! Esa lluvia que nos dejó a todos húmedos durante días. ¿Quién se iba a imaginar semejante cosa? La casa que está del otro lado del horizonte huele a musgo. Doña Berta, quien siempre se da maña para todo, no sabe cómo sacar esa pelusa como de terciopelo verde, que tiene metida por toda la casa. Si hasta ella se llenó de musgo. ¿Qué es el musgo? ¿Cómo nace? ¿De dónde viene? ¿Quién lo compra o quién lo vende? ¡ A quién le importa!
2. Subrayen todos los pronombres indefinidos y enfáticos que reconozcan en el siguiente texto.
Algunos invitados llegaron primero que otros a la fiesta. Sin embargo, todos y todas pasaron un grato momento durante la recepción, aunque había bastante bullicio y nadie podía escucharse con nadie porque las palabras se mezclaban, se entrelazaban, se fundían en el aire.
Será por eso, que de pronto, algo raro comenzó a respirarse en el aire. Nada que pudiera describirse con precisión.
Bastante tiempo más tarde, nadie parecía sentirse demasiado afectado por esa extraña sensación de palabras que había enrarecido el aire. ¿Qué habrá sucedido? ¿Por qué las palabras se habían fracturado en el aire y se había enlazado, también en el aire, formando otras palabras?; ¿qué querían decir esos extraños sonidos que ellas dejaban escapar del fondo de su vientre como una especie de chasquido?

3. Ubiquen cada uno de los siguientes pronombres donde corresponde. Clasifíquenlos.

mañana – cualquiera – ella – yo – eso – la  - nos – poco – qué – aquí – yo – un – una – ese -  se – este

.................. vendrá .................. y ......................... esperaré ................... .
...................  conocimos .......... tarde .............., en .............. bar de San Telmo: ................ miraba en el vidrio y entonces pasé .....................
................ día hablamos ............, por ..................... convinimos ................. nuevo encuentro. ¡................. larga es la espera! Es la chica ideal para la filmación del aviso publicitario de alimento para perros.

TEMA NUEVO: EL RELATO DE CIENCIA FICCIÓN.

Acontinuación, lee la siguiente teoría:

El relato de Ciencia Ficción
El relato de ciencia ficción: es un texto ficcional de carácter narrativo que se basa en la proyección de los adelantos de la ciencia y la tecnología, y que muchas veces se desarrolla en el futuro como tiempo ideal en el cual esos adelantos podrían hacerse realidad.
Tipología de la ciencia ficción
 La ciencia ficción no es una manifestación artística homogénea. Dentro de ella hay varios tipos que han dado lugar a determinadas corrientes. Entre las principales clases de textos de ciencia ficción se encuentran los siguientes:

1 Ciencia ficción dura (“hard science fiction”) Se trata de textos donde se desarrollan diferentes temas con presupuestos científicos muy abundantes.
2 Historias de espada y brujería (“sword and sorcery”). Estos relatos transcurren en tiempos  y lugares imprecisos, caracterizados por la magia y el ideal caballeresco.
3 Historias del espacio (“space opera”). Este nombre designa a las narraciones de aventuras cuyos sucesos transcurren en el espacio exterior.
Las divisiones no son rígidas. El film La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977), por ejemplo, comparte las características de las historias de espada y brujería, y también los rasgos de las historias del espacio.
Los temas de la ciencia ficción
 
Entre los temas predilectos de la ciencia ficción se encuentran los siguientes:
1 Los viajes por el espacio y el tiempo. Es muy común encontrar relatos con viajeros espaciales y temporales. La conquista de mundos alejados en el espacio exterior y la posibilidad de viajar por el tiempo han interesado desde siempre a los escritores y a su público.
El desarrollo de estos temas trae aparejadas otras cuestiones:
La posibilidad de encontrar vida en otros mundos. Esta temática se desarrolla, por ejemplo, en los cuentos del libro Crónicas marcianasde Ray Bradbury.
Las invasiones extraterrestres. Es el caso de la novela La guerra de los mundos, de Herbert G. Wells, o la película Marte Ataca, de Tim Burton.
Las guerras interplanetarias. Este tema integra la serie literaria y cinematográfica de La guerra de las galaxias, de George Lucas.
Un ejemplo de los viajes en el tiempo lo constituye la novela de Herbert G. Wells, La máquina del tiempo. Volver al futuro.
2 El futuro anticipado. Muchos relatos de ciencia ficción especulan acerca del futuro que le espera a la raza humana. Entre las propuestas literarias las hay optimistas (utopías) y pesimistas (distopías). La novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, presenta un futuro masificador y asfixiante donde hasta la propia literatura está amenazada. Se trata, por lo tanto de una distopía. En cambio, Herbert G. Wells propone un futuro hasta cierto punto esperanzador en Una historia de los tiempos venideros.
3 El hombre y las máquinas. Las máquinas, producto de la creación del hombre y nacidas para su salvación material en la Revolución Industrial (siglo XIX), se transforman en enemigas mortales en los relatos de ciencia ficción.
Así, se niegan a cumplir las tareas para las que fueron creadas. Se han humanizado y se rebelan. Esto ocurre, por ejemplo, con la supercomputadora HAL 9000 en 2001 Odisea del espacio. También el cuento de Philip K. Dick sobre el que se basó la película Blade Runner, trata sobre esta cuestión: los perfectos y desarrollados androides no aceptan ser desactivados y presentan batalla. La guerra contra las máquinas puede llegar a extremos muy violentos, como sucede enTerminator.

4 Las transformaciones del cuerpo humano. En la ciencia ficción, las transformaciones del cuerpo humano se producen como resultado de alguna intervención científica. El médico que sobrepasa los límites éticos de la ciencia es uno de los personajes característicos. El referente más significativo es la novela Frankenstein, de Mary Shelley. En ella, un médico, decidido a descubrir el origen de la vida, arma un ser con restos cadavéricos y le da vida por medio de la electricidad.
En la novela El extraño caso del Dr. Jekill y de Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, las sucesivas transformaciones del Dr. Jekill en el malvado Mr. Hyde se deben a una droga que divide su personalidad.







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